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La Abadía de Carfax, en BARS 2014
Jueves 6 de noviembre, 17hs
Presentación de Cuentos de la Abadía de Carfax 4.
Desde 2005, La Abadía de Carfax, círculo de escritores de horror y fantasía, viene explorando el costado más oscuro de la literatura. Los resultados: tres antologías con cuentos de cada integrante. Ahora llega la número cuatro, que ofrece una nueva galería de monstruos y de perversiones en textos no aptos para los tibios.
Disertantes: Marcelo di Marco, Ricardo Giorno.
Presentación de Cuentos de la Abadía de Carfax 4.
Desde 2005, La Abadía de Carfax, círculo de escritores de horror y fantasía, viene explorando el costado más oscuro de la literatura. Los resultados: tres antologías con cuentos de cada integrante. Ahora llega la número cuatro, que ofrece una nueva galería de monstruos y de perversiones en textos no aptos para los tibios.
Disertantes: Marcelo di Marco, Ricardo Giorno.
Cronograma
Parábola de la yarará (cuento), de Ricardo Giorno

[...] A mitad de camino, el muelle se cortaba con una escalera. Desde ahí bajaron a una playa de césped bien parejo, que a orillas del río se transformaba en arena ocre. Al costado, más cerca de la casa, sobre el pasto, las mujeres armaban mesas, colocaban la vajilla. Unos peones se dedicaban a recortar a tijera los bordes del sendero lateral. Romelia se sintió ajena, pero armándose de valor decidió dar una mano.
El cobertizo que servía de depósito descansaba justo donde comenzaba la selva. Sin esperar a que le dijeran nada, Romelia fue a buscar las sillas.
Un viento helado se ensañó en su pelo y le erizó la piel. Del otro lado del quincho le llegaba aquello casi imperceptible: el rumor tan característico y a la vez extraño.
Una víbora.
Una víbora reptando por la hojarasca. Una víbora descomunal.
Romelia volvió con dos sillas a cuestas y una mueca de desconcierto que trató de disimular. [...]
Texto completo en AxxónEl cobertizo que servía de depósito descansaba justo donde comenzaba la selva. Sin esperar a que le dijeran nada, Romelia fue a buscar las sillas.
Un viento helado se ensañó en su pelo y le erizó la piel. Del otro lado del quincho le llegaba aquello casi imperceptible: el rumor tan característico y a la vez extraño.
Una víbora.
Una víbora reptando por la hojarasca. Una víbora descomunal.
Romelia volvió con dos sillas a cuestas y una mueca de desconcierto que trató de disimular. [...]
Fragmento
"Parábola de la yarará" integra la segunda antología de Cuentos de La Abadía de Carfax.
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